Danza del Caramelito Rojo
| Zipaquirá - Historia |

La Danza del Caramelito Rojo de Zipaquirá muestra la comercialización y la elaboración del caramelo mediante movimientos corporales dancísticos. Representado la llegada del tren y la venta del caramelo, la mezcla de los ingredientes, la tendida del azúcar, el corte y el empaque del caramelo.
El caramelo es un dulce de azúcar elaborado en Zipaquirá y típico de esta ciudad.
Desde hace 150 años se elabora el caramelo y era vendido antiguamente en la estación del tren, a la llegada de éste, hoy en día se vende en el terminal de transporte, en el parque de los Comuneros (parque principal), y en el parque Villaveces camino a la Catedral de Sal de Zipaquirá.
La elaboración de este dulce se hace por tradición y de generación en generación. Las personas que lo elaboran las denominan cariñosamente “Viejas Carameleras”. Es utilizado como medio de subsistencia por algunas de estas personas.
Música: se basó en el tema de Jorge Veloza, El Caramelito Rojo de Zipaquirá, a ritmo de carranga, que ejecutaban los abuelos en las verbenas zipaquireñas.
{tab=ORIGEN}
Es un juego coreográfico que está catalogado como juego de labor.
El montaje del juego coreográfico se basó en el análisis de las entrevistas hechas a las carameleras, las cuales no dieron pautas y conocimientos sobre aspectos de elaboración del caramelo, sitio donde se vendía o se vende; como también algunos datos sobre la venta en épocas pasadas especialmente cuando existía el tren. Otro aspecto del cual nos apoyamos fueron los modismos y expresiones utilizadas por estas personas cuando vendían el caramelo a los viajeros y turistas que llegaban a Zipaquirá.
{tab=TEMATICA}
Cual sombra larga y ferrosa, pasa lánguidamente el caballo de hierro, despierta la villa; humeando y pitando anuncia su llegada a la estación. Solícitas y presurosas salen de diferentes puntos, cual fantasmas, las carameleras de Zipaquirá. Sus pequeños canastos con el dulce rosado azucarado y apetitoso, pasa de ventana en ventana del gran larguero y ante los ojos de los viajeros que con sus cabezas afuera del caballo de hierro y sus bocas haciéndoseles agua por el deseo de probar el caramelo rojo de Zipaquirá.
Miran aquí, miran allá, oyen allí, oyen acá; las viejas carameleras gritan con afán: -"cómprenme sumercé el caramelo", "lleve usted el caramelito rojo de Zipaquirá", "el caramelo el caramelo, tres por cien sumercé".
El tiempo pasa el pito del tren anuncia la partida: los viajeros ocupan sus puestos, otros corren a subirse, los unos pagan, los otros chupan y saborean el caramelo y los menos decididos a última hora deciden comprarlo. El tren se mueve, las carameleras corren al lado de él para terminar la gran venta del día; El tren coge velocidad, el sonido vuelve a oírse; alguien no paga, gritan “mis vueltas”; “págueme por Dios”; la robaron comadre, otro día será.
Vuelve el silencio en la calle de la estación; las cestas de las carameleras vacías están, la venta del día ha dado ya el sustento para vivir. Corren presurosas de nuevo a sus hogares a preparar el gran manjar; llegan a sus cocinas sacan los elementos que van a utilizar: paila de cobre, pala de madera, azúcar, colorante y limón. Alista el fogón aviva el fuego, y coloca el pailón.
Lista la paila en el fuego lento hecha el azúcar, revuelve hasta que el almíbar empieza a hervir. El colorante pásenmelo por favor que se pasa de punto, no deja de revolver, no me lo mire me lo va a dañar usted, vuelve a tomar la pala para revolver, el punto ya está.
Bajan la pila y le echan el limón vuelve a revolver; grita, la piedra alístela ya, el cortador, el papel parafinado. Pone en revuelo su hogar, el caramelo va ha salir ya. Lo tiende sobre la piedra lavada y pulverizada para que no se peque la deja unos segundos enfriar.
Rectángulos con el cortador harán; el esposo y sus hijos ayudan en la labor, es todo un rito familiar, llegan a envolverlo; pues en la elaboración no pueden participar ya que según las carameleras lo pueden dañar. Colocan el pedazo de papel y sobre él uno de los rectángulos, los pedacitos quebrados en la mitad y de mano en mano empiezan la acción; coloca, tapa envuelve.
Los caramelos los coloca dentro del cesto listo para salir a vender, esperando la llegada del tren; y la caramelera vuelve a repetir su acción de vueltas y vueltas alrededor para vender el caramelo rojo de Zipaquirá.
{tab=VESTIMENTA}

MUJERES:
* Blusa blanca de manga larga y cuello alto de abotonar en la espalda, con adornos de arandelas pequeñas en la parte de adelante.
* Falda negra con cintas negras o claras en el borde. La falda puede tener prenses y si no los tiene es bastante amplia.
* Alpargatas de suela de fique y por encima lona blanca amarrada con galones negros.
* Delantal con arandelas en las tiras de los hombros y con bolsillos amplios.
* Sombreo blanco con cinta negra.
* Van peinadas con trenzas que amarran con cintas rojas.
HOMBRES:
* Pantalón y camisa azul oscura de dril, el pantalón lo llevan doblado en la manga.
* Pañuelo rojo en el cuello.
* Alpargatas de suela de fique y lona blanca amarradas con galones negros.
{tab=COREOGRAFIA}
Esta danza muestra la comercialización y la elaboración del caramelo mediante movimientos corporales dancísticos. Representado la llegada del tren y la venta del caramelo, la mezcla de los ingredientes, la tendida del azúcar, el corte y el empaque del caramelo.
1. Salen los hombres en línea simulando la llegada del tren.
2. llegan las mujeres carameleras con sus canastos a ofrecer los dulces a los pasajeros del tren.
3. Se sitúan a lado y lado del "tren".
4. La fila de hombres va disolviéndose a simulando la salida del tren.
5. Se forman dos filas frente a frente, por parejas.
6. El hombre alcanza la paila y la pala de madera.
7. La mujer revuelve y el hombre no se acerca solo da dos vueltas alrededor de la mujer
8. El hombre sale en círculo por la bandeja y vuelve a donde está la mujer revolviendo.
9. Se arrodillan en el suelo y mientras el hombre corta la mujer envuelve.
10. Los colocan en el canasto y salen formando un círculo entre todas las parejas.
PARTICIPANTES
La danza muestra las familias de las mujeres carameleras, sus esposos y sus hijos.
CUANDO SE BAILA
Como danza, El Caramelito rojo de Zipaquirá, no tiene tradición popular, pues no es, ni ha sido baile o danza en ningún lugar de Cundinamarca, pero da una visión sobre la labor de las mujeres carameleras, con ritmos típicos folklóricos de Zipaquirá.
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