Rocas de Sevilla de la Hacienda el Abra
Lunes, 05 de Octubre de 2009 10:04 | Escrito por Carlos Hernando Riaño López |
| Zipaquirá - Sitios Turisticos |
El Instituto colombiano de Antropología e historia , la Universidad de Amsterdam, la universidad de Indiana , La universidad de los Andes con el auspicio del Ministerio de Cultura, han hallado en estas formaciones conocidas como Rocas de Sevilla, de la hermosa Hacienda El Abra, en un estado lacustre muy antiguo, que corresponde de los 12400 a 12600 años antes del presente, restos humanos y textiles , los más antiguos de Colombia, los cuales después de ser estudiados y sometidos a análisis con Carbono 14 según el arqueólogo Gonzalo Correal Urrego certifican la veracidad de ser Zipaquirá la ciudad más antigua del país y el primer poblamiento indígena, motivo por el cual, el Consejo Nacional de Monumentos declaró el bien como de Interés cultural de Carácter nacional en la categoría de MONUMENTO NACIONAL .
El mismo arqueólogo Gonzalo Correal Urrego, miembro del Instituto Colombiano de Antropología e historia dice que entre las diferentes teorías formuladas acerca del origen del hombre americano, cuenta con evidencias cada día mayores, la tesis de una invasión asiática que penetró a través del estrecho de Bering.
Durante el pleistoceno, se produjeron los fenómenos climáticos denominados glaciaciones que consistieron en períodos caracterizados por considerables descensos de la temperatura: los casquetes helados se extendieron sobre el norte de Asia, Europa y América y aumentaron las áreas nevadas glaciales que durante miles de años, seguidos por períodos en los cuales el clima fue más benigno y la temperatura más elevada. Hace 47.000 años, comenzó el último glacial llamado Wisconsin que finalizó unos l0.000 años antes de nuestra época.
Durante la última glaciación americana, aunque las costas fueron más bajas el aspecto geográfico de América era muy parecido al actual. El estrecho de Bering entonces desecado por el más bajo nivel marino sirvió de puente continental facilitando el paso desde Asia a América: las migraciones de fauna, fueron también el factor que motivó el desplazamiento de grupos humanos en búsqueda de medios de subsistencia; el reno, el bisonte, el aloe, el toro almizclero, el ciervo, el elefante, y otras especies migraron a América y tras estos las primeras ordas trashumantes. Recientes estudios glaciológicos en América del Norte sobre todo en lo que se refiere al período Wisconsin, afirman que el noreste de Siberia y Alaska no estuvieron bajo un casquete glacial continuo y que por ejemplo el Valle de Anadir, la Península de Seward y la cuenca del Yukón se mantuvieron libres de hielo en toda época; tales condiciones, posibilitaron el tránsito humano.
Evidencias de industrias líticas elaboradas por los primeros pobladores se localizan en Alaska hasta el extremo sur del continente Americano; los vestigios arqueológicos, ponen en relación de tiempos diferentes a yacimientos como los de Tule Spring, los Concheros de California, la cultura Cochise, los yacimientos de foco diablo y Tepexpán en México, con otros hallazgos obtenidos en el continente Americano- Las fechas más antiguas hasta ahora obtenidas, las industrias líticas del continente Americano se remontan más allá de los 20.000 años antes de nuestra época, tales las de Tlapa coya, México, el Jobo y Venezuela.
De acuerdo con los planteamientos teóricos de Boch Gimpera, se distinguen en América dos tradiciones u oleadas de puebles e industrias.; la primera, caracterizada por lascas y nódulos cuyos orígenes inmediatos provendrían de las industrias de lascas y nódulos del sur y este de Asia, tales como el Chudutiense de la China, el Paijitaniense de Java, el Tampaniense de Malaca y entrarían a América a través del Estrecho de Bering o de las Aleutianas. Una ulterior tradición, se caracteriza por la presencia de puntas de proyectil; los autores de estas industrias, debieron proceder de un modo inmediato a los cazadores de elefantes de Siberia y penetrar a América a través del pasillo abierto entre las cocosas y el foco Keuatin y Labrador.
Aunque el número de hallazgos en América y sus características tipológicas, no permiten una clasificación precisa, dentro de los momentos propuestos por Gimpera, las evidencias obtenidas sugieren la presencia de desarrollos cronológicos tecnológicamente diferenciados; sin prescindir de variantes locales y desarrollos autónomos es lógico pensar en sucesivas invasiones y contactos de las primitivas industrias cuyas características desde luego, se vieron influidas por los diferentes tipos de adaptación ambiental.
Para nuestro territorio Colombiano, en términos generales, podíamos afirmar hasta ahora que los complejos e industrias líticas cuya estratigrafía ha sido determinada, corresponden a industrias de lascas y nódulos (EL Abra, Tequendama, Boulder), cuya antigüedad se remonta mas allá del décimo milenio antes de Cristo. De acuerdo con los últimos resultados obtenidos mediante el sistema de Carbono 14.
Aunque han sido localizados en el territorio Colombiano puntas de proyectil líticas, la posición estratigráfica de estas no han sido determinadas, en razón de que la mayor parte de los hallazgos ha sido ocasional; este hecho dificulta su ubicación cronológica. Entre los hallazgos de este género, merecen mencionarse la punta de proyectil del Espinal (Tolima), la de Manizales (Caldas),la de Restrepo (Valle), las de la Costa del Caribe en Nahates, Santa Marta y Betancí (V. Reichel Dolmatoff, 1965), y unos pocos ejemplares procedentes del Quindío.
El hecho de no encontrar junto a los complejos líticos del Abra – Tequendama (Sabana de Bogotá) y Boulder (Huila) puntas de proyectil líticas, no excluye la posibilidad de elaboración mediante utilización de otros materiales perecederos de puntas utilizadas para la cacería; para complejos localizados en Venezuela, como los de Camare y las lagunas anotan Rouse y Cruxent la carencia de puntas de proyectil líticas. “Probablemente los indios de estos complejos hicieron sus lanzas enteramente de maderas duras tropicales, afilando las puntas de sus raspadores y tal vez endureciéndolas en el fuego (Rouse y Cruxent 1966)” ; igual situación puede haberse dado en Colombia; la madera y también el hueso pueden haber sido utilizados con esta finalidad; algunos elementos de huesos obtenidos en excavaciones arqueológicas efectuadas en la Hacienda Tequendama ( Municipio de Soacha), sugieren su utilización como puntas; en este orden de ideas, es posible que la elaboración de proyectiles líticos sea posterior a los complejos de lascas y nódulos.
LA ETAPA PALEOINDIGENA Y LOS PRIMEROS POBLADORES DE LA SABANA DE BOGOTA:
Aunque el estado actual de la investigación, relativa a la etapa paleoindígena en Colombia, no es posible establecer con exactitud las relaciones de los hallazgos efectuados en nuestro territorio con los diversos complejos continentales, de acuerdo con los datos obtenidos en recientes excavaciones efectuadas en la Hacienda Tequendama, municipio de Soacha, son perceptibles cambios tipológicos desde las más antiguas ocupaciones precerámicas a las más recientes. Estas excavaciones revelan, además, no solamente la existencia del más antiguo poblamiento registrado hasta ahora en Colombia el cual se remonta a los 12.400 años antes del presente, de acuerdo con fecha obtenida mediante análisis de carbono 14 sobre una muestra recolectada en uno de los cortes Abra 2 a una profundidad de 200 cm. ( NIVEL 8) , sino que también permiten establecer los cambios climáticos y las características ambientales durante el lapso transcurrido desde los primeros poblamientos precerámicos hasta la época Chibcha ( Ver-Van-Der-Hammen 1969).
De acuerdo con los resultados arqueológicos recientes, la etapa paleoindia o paleoindígena en Colombia puede situarse provisionalmente entre los 5.000 y 14.000 años antes del presente; los pobladores de esta época no practicaron la agricultura y en razón de su subsistencia a base de cacería y recolección de frutos silvestres, tubérculos, raíces, moluscos y peces, tuvieron que recorrer grandes distancias. Su vivienda preferencialmente la constituyeron los abrigos naturales de las rocas, pero también hicieron campamentos o estaciones utilizando elementos naturales como pieles y ramas. Para la elaboración de sus utensilios, escogieron materiales muy duros y de fácil fractura como el sílex, pedernal y chert (sílice anhídrida), estos materiales mediante golpes intencionales fueron fragmentados en lascas agudas o con bordes cortantes posteriormente utilizados para cortar, raspar, perforar, descortezar o servir de puntas de proyectil mediante sucesivas modificaciones. A continuación presentaremos en forma sinóptica los resultados de las excavaciones arqueológicas relacionadas con la etapa paleoindígena tanto en la Sabana de Bogotá como en terrazas próximas a la capital del Huila.
Las primeras y más antiguas evidencias de ocupación humana en Colombia, fueron obtenidas en excavaciones efectuadas en 1967 dentro de un plan coordinado entre el Instituto colombiano de Antropología, la Universidad de Amsterdam y la Universidad de los Andes (V. Correal Van-Der-Hammen y Lermman 1969), Estas evidencias fueron localizadas bajo abrigos naturales de las formaciones conocidas como “Rocas de Sevilla” en la Hacienda el Abra municipio de Zipaquirá.
Los abrigos están localizados a lo largo de dos paredes de rocas areniscas del cretácico superior, las cuales encierran lateralmente un pintoresco Valle. Las rocas se levantan hasta 40 metros sobre el piso de este valle, con estratificación casi horizontal. La superficie del valle, corresponde y forma parte de la superficie general de la Sabana de Bogotá.
La altitud actual de este sitio es de 2.570 m.s.n.m. Los sedimentos lacustres del piso del Abra, están cubiertos por un complejo de tierras negras con intercalaciones minerógenas. La superficie es plana en la mayor parte del Valle pero cerca a las paredes rocosas se eleva suavemente hacia estas.
Tanto en las primeras investigaciones del Abra. (cortes I,II,III,) como en trabajos mas amplios efectuados en 1969 por un equipo integrado por el Instituto Colombiano de Antropología , la universidad de Amsterdam y la Universidad de Indiana (ampliación de los cortes I,II,III y la elaboración del corte IV), se obtuvieron evidencias suficiente para configurar las características tipológicas y cronológicas de esta área de la Sabana de Bogotá.
En los niveles más altos de las excavaciones, fueron localizados fragmentos de cerámica cuyas características concuerdan con las establecidas en el territorio Chibcha. Elementos relacionados con una economía agrícola desarrollada, fueron obtenidos y consisten en metales, manos de moler y algunos tipos de golpeadores. Polen de maíz también aparece en las muestras tomadas en este sector; aunque existe supervivencia de elementos líticos precerámicos su ocurrencia es mínima, en la parte superior de las excavaciones. Entre los instrumentos de piedra de esta época aparece el hacha pulimentada.
Otros elementos relacionados con el vestido y adornos chibchas como ganchos de cobre para la líquiras o mantillas fueron localizados. La acidez de los suelos no permitió la conservación de elementos óseos en esta área de la Sabana
La introducción de la agricultura intensiva durante esta época chibcha, determinó el asentamiento en aldeas o poblados siendo sólo subsidiaria y transitoriamente utilizados los abrigos rocosos como refugios.
El estrato E (V. Van-Der-Hammen 1959) donde aparecen estos hechos, demuestran una reducción del área de bosques y un incremento de las praderas. Tal tipo de flora indica un clima que hizo más frío por la acción de desmonte efectuada por el hombre con propósitos agrícolas. Una fecha de 340 más o menos 260 A.C. se obtuvo para una muestra orgánica hallada a 30 cm. De profundidad en el corte III lo cual indica una introducción relativamente reciente de la agricultura y la cerámica en los abrigos del Abra.
Bajo los niveles de ocupación Chibcha, en los estratos más profundos, aparecen los vestigios de pobladores cuyas adaptaciones al medio fueron diferentes como diferentes fueron también sus medios de subsistencia.
La cerámica no es conocida en un lapso de tiempo desde los 12.400 más o menos antes del presente hasta aproximadamente l.000 Durante los desarrollos de las industrias pre-chibchas del Abra no hay evidencias de agricultura intensiva.
La recolección de Tubérculos, semillas, bulbos y las actividades cinegéticas fueron sin duda la principal fuente de sustento; los instrumentos de piedra hallados en las excavaciones arqueológicas del Abra fueron manufacturados para el desarrollo de actividades relacionadas con recolección y caza.
Raspadores de diferentes tipos, (laterales, terminales, circulares, triangulares) son instrumentos útiles para la preparación y limpieza de pieles, utilizando sus bordes cortantes o superficies raspantes.
Otro tipo de artefactos como los raspadores cóncavos, indican una utilización para el trabajo de maderas (VARAS) devastándolas hacia uno de sus extremos y produciendo en esta forma una punta aguda o para la ejecución de muescas y descortezado, golpeadores de piedra y fragmentos de núcleos, facilitan la fractura y utilización de los elementos de subsistencia recolectados. Algunas lascas de extremo agudo sugieren su utilización como instrumento para perforar. Aunque en ninguno de los niveles de los cortes efectuados se obtuvieron puntas de proyectil líticas, este hecho como queda como anotado en párrafos anteriores, no descarta la posible utilización de otros materiales v.g. madera, hueso, para la obtención de puntas: los terrenos del Abra no permitieron la conservación de tales materiales.
MATERIAL CONSTITUTIVO DE LOS ARTEFACTOS DEL ABRA.:
El material básico utilizado para la elaboración de los artefactos del Abra es el CHERT (sílice anhídrida); esta materia facilita la fractura concoidal al ser golpeada y por consiguiente la manufactura de herramientas. El CHERT está presente en la Sabana en varios afloramientos en forma laminar con terrazas de grava o en forma de cantos rodados (piedras del río) los más antiguos pobladores tuvieron que abastecerse de este material en fuentes diferentes a las rocas areniscas duras que constituyeron su vivienda.
TECNICAS DE LABORACION DE LOS ARTEFACTOS
La técnica utilizada para la elaboración de los instrumentos o herramientas líticas del Abra en forma preferencial fue la técnica de percusión. Esta técnica de elaboración de las herramientas líticas del Abra, consiste en la utilización de una piedra redondeada o un núcleo sobre el cual mediante golpes consecutivos utilizando un percutor, se van produciendo desbastamientos al desprenderse porciones o lascas. En esta forma de acuerdo con la intensidad de los golpes, se pueden producir artefactos con bordes cortantes y características definidas las lascas o fragmentos desprendidos, también pueden ser utilizados como herramientas. Otra técnica más elaborada, la técnica de presión, tuvo una ocurrencia mínima en este lugar de la Sabana de Bogotá, consiste esta, en producir retoques secundarios sobre la superficie de los artefactos o en sus bordes, utilizando un instrumento más o menos agudo y de buena dureza.
OBSERVACIONES GEOLOGICAS Y CARACTERISTICAS AMBIENTALES EN SU RELACION CON LOS ELEMENTOS CULTURALES PRO – CHIBCHAS
El más completo estudio científico del cuaternario en Colombia se debe al Dr. Thomas Van-Der-Hammen de la universidad de Amsterdam. Gracias a sus pacientes investigaciones contamos con datos relativos a las características ecológicas y medio ambiente para la Sabana de Bogotá durante la época de los poblamientos pre-cerámicos.
Ya desde fase temprana, y media del Holeoceno se localizan estratos líticos pre-cerámicos; en el denominado estrato D (Van-Der-Hammen 1969) se localizan artefactos. Durante el primer milenio del Holeoceno (10.000 – 9.000 antes del presente) el clima era más favorable que en la época anterior y la Sabana estuvo otra vez cubierta de bosques, el valle en frente a las rocas se vio libre de agua; la densidad de elementos líticos para esta época no refleja una ocupación masiva en los abrigos rocosos del Abra.
Bajo el estrato D fue determinada una nueva unidad, el estrato C que comprende depósitos altamente variables situados frente al pleistoceno tardío ( 18.000 -10.000 años antes del presente).En el estrato C se clasifican 4 unidades C4 ,C3, C2, C1, de acuerdo con sus características; las observaciones sobre la unidad C4 indican que esta se depositó durante el retorno a un clima frío y seco, cuando bosques enanos mesclados con abundantes compositae y con intercalaciones de áreas cubiertas de pradera reemplazaron a los bosques de grandes árboles que existieron con anterioridad a estos acontecimientos. Fechas de C14 para el corte No. 2 indican que estos fenómenos ocurrieron entre 11.000 y 10.000 años antes del presente. La presencia de abundantes fragmentos laminares de arenisca dura indican un descenso de la temperatura con la consiguiente exfoliación de las rocas del Abra; la densidad de los elementos líticos obtenidos para esta unidad, sugiere un decrecimiento de población en relación con la densidad anotada para la unidad más baja C3- La fluctuación fría anotada en este estrato, probablemente corresponde a las sub – etapas Valders en Norte América y en Europa a la fase climática conocida como “ Younger Dryas”(V.Van-Der-Hammen 1971).
Durante la deposición de la unidad C3 se registra un calor máximo que probablemente está correlacionado con el interestadio Two Crssks de Norte América, con una antigüedad promedio a 11.850 antes del presente. En la Sabana de Bogotá, los bosques ( más que todo alisos) se extendieron sobre la mayor parte de la cuenca, el clima se hizo más húmedo, elevándose el índice pluviométrico de modo que se formaron lagos reducidos, mientras que en frente a los abrigos rocosos del Abra la pequeña hondonada allí existente se inundó por completo; el clima durante esta época debió ser más atractivo para la ocupación humana; y como se anotó anteriormente, es perceptible una mayor densidad de material lítico representado en pequeñas lascas y guijarros, en esta unidad C3 ( v. Hurt Van-Der-Hammen 1970).
Las dos sub unidades más inferiores (C1- C2) consisten en una argamasa arenosa “Leossica” carente de polen. El clima aún frío y seco, estaba en vía de ascenso térmico; el índice de la humedad, aumentó a consecuencia de frecuentes lluvias y hubo formación de pantanos y charcas en áreas bajas de la Sabana.
En las partes más profundas de los cortes se localizó un estrato lacustre muy antiguo el cual se sitúa en una fecha que corresponde a 30.000 años antes del presente, pero este estrato carece totalmente de elementos culturales que indiquen la presencia humana en aquella época (unidad A); más abajo se registró la unidad B cuya datación corresponde a una época comprendida entre los 30.000 a 20.000 años antes del presente: en esta unidad, tampoco se registraron vestigios de cultura. La ocupación es pues, posterior al desecamiento del antiguo lago de la Sabana el cual debió ocurrir en una antigüedad entre los 40.000 y 30.000 años antes de nuestra época. (v. Van-Der-Hammen 1970) En esta forma, quedan las características ecológicas y las adaptaciones culturales en las diferentes épocas del poblamiento pre-chibcha de la Sabana de Bogotá; en los elementos arqueológicos obtenidos en estas excavaciones se observan cambios tipológicos profundos suficientes para la diferenciación de fases, como ocurre en otros sitios de la Sabana.
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