Diócesis de Zipaquirá
Miércoles, 02 de Noviembre de 2011 12:32 |
| Zipaquirá - Sitios Turisticos |
Historia
La creación de la Diócesis de Zipaquirá ocurrió el primero de septiembre de 1951 y la posesión del primer Obispo fue el 15 de agosto de 1952.Estaba conformada por parroquias desmembradas de la Arquidiócesis de Bogotá y ubicadas en el norte del departamento de Cundinamarca que se extendían desde el río Magdalena hasta los límites con Boyacá. Se trataba de pequeños poblados con gentes sencillas y en su mayoría católicas que se desempeñaban en el trabajo agrario o minero.
El primer Obispo fue Monseñor Tulio Botero Salazar quien trabajó con su pequeño presbiterio conformado por sacerdotes de avanzada edad pero de un gran espíritu de entrega. Ellos asumieron no sólo la doctrina cristiana sino la formación humana y social de los fieles, en su mayoría campesinos, la organización de colegios, el impulso a las obras publicas y la ayuda a la gente desplazada por la violencia generada a partir de 1948.
Una de las primeras obras diocesanas fue la construcción del Seminario Menor y la organización del gobierno eclesiástico. Los proyectos sociales fueron intensos y se trabajó con empeño por la clase obrera.
El segundo Obispo fue Mons. Buenaventura Jáuregui Prieto (1958-1974), nacido en la misma Diócesis de Zipaquirá pero procedente del presbiterio de Ibagué.
La Diócesis recibió en 1962 una nueva reorganización de sus parroquias al ser creada la Diócesis de Facatativá a la que pasaron casi todos los municipios del nor-occidente de Cundinamarca. Se incorporó a la Diócesis de Zipaquirá la región de Sabana norte y la región del Guavio y con ella llegó toda una tradición fuerte de catequesis para adultos que enriqueció enormemente la pastoral profética. Con este cambio también se dio la incardinación de varios sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá.
Mons. Jáuregui también acompañó a esta Iglesia particular durante todo el proceso de preparación, realización y primeras reformas del Concilio Vaticano II celebrado en Roma de 1963 a 1965.
Bajo la luz del Concilio la Diócesis se comprometió a fondo en formación de la fe y la atención a grupos y movimientos juveniles, hubo una revisión interna de la Iglesia y una renovación profunda de su evangelización de cara a las realidades del siglo XX.
Pero junto a la renovación vino la crisis en el retiro de varios sacerdotes y religiosas y la tendencia “liberadora” de abandonar lo sagrado a cambio de una revolución social. Por aquella época, Mons. Jáuregui contaba con un presbiterio heterogéneo conformado por varios sacerdotes muy mayores y otros muy jóvenes que habían sido formados en el espíritu de la renovación conciliar.
El tercer Obispo procedente de la comunidad de los padres Agustinos recoletos fue Mons. Rubén Buitrago Trujillo (1974-1991). Durante su episcopado en Zipaquirá se realizó la tercera Asamblea del Episcopado Latinoamericano en Puebla- Méjico. Este valioso documento pastoral sirvió como carta de navegación en la evangelización de nuestra diócesis.
Fue así como se impulsó la acción misionera, juvenil y educativa. Se fueron dando pasos en la organización de la pastoral en las áreas profética, litúrgica, social, juvenil, vocacional y familiar, algunas de las cuales se constituyeron en vicarías episcopales. Unido a este trabajo diocesano se fue fortaleciendo cada vez más el nivel de comunión vicarial. Las vicarías foráneas dieron identidad a las regiones e incrementaron el sentido de pertenencia por parte de los sacerdotes, religiosas y laicos.
Un importante esfuerzo diocesano, encabezado por el Obispo, fue la creación del Seminario Mayor en 1981, del cual se han obtenido abundantes frutos. En este campo vocacional la acción del Espíritu Santo ha dado permanentes impulsos de vida, permitiendo que en 2003 el presbiterio diocesano llegara a 156 sacerdotes. En el campo social y cultural se comenzaron a dar grandes cambios a tal punto que buena parte de la Diócesis pasó a ser urbana e industrial. Este fenómeno creció como un gran reto a todas las capacidades de acción pastoral.
El cuarto Obispo diocesano fue Mons. Jorge Jiménez Carvajal (1992-2004) cuya primer y principal obra fue la de dar una organización y planeación pastoral a la Diócesis con base en el documento de Santo Domingo.
La llegada de Mons. Jiménez Carvajal marcó fuertemente una etapa de renovación Diocesana bajo el impulso de la “Nueva Evangelización”. Él con su presbiterio, un buen número de laicos y religiosas se dieron a la tarea de diseñar y poner en marcha un Plan Pastoral Diocesano que encausó muchas energías que ya venían trabajando pero de forma desarticulada.
Este plan permitió dar otros pasos en la organización y sistematización de la pastoral y la administración de bienes, la ampliación de la visión evangelizadora a través de 15 servicios especializados, la creación de la Comisión Diocesana de Pastoral, las Asambleas Diocesanas de Pastoral anuales y el fortalecimiento del Colegio de Consultores, los Consejos Diocesanos de Asuntos Económicos y Presbiteral. Así mismo se multiplicaron las parroquias y los medios de comunicación social al servicio del Evangelio. El Seminario Mayor se fue integrando plenamente dentro de la vida diocesana y los agentes de pastoral fueron aprendiendo a vivir en mayor unión con toda la Iglesia latinoamericana y el magisterio pontificio.
Pero de otra parte, la situación social y de orden público se fue complicando de forma alarmante. La violencia de los grupos guerrilleros y de las autodefensas llegó a la Diócesis a tal punto que la dejó cercada por la intimidación y las armas. Fueron muchos los ataques que vivieron las regiones del Guavio, de Chocontá y el Rionegro. Las tristes consecuencias sociales de desplazamiento, pobreza e inseguridad marcaron la década final del siglo XX.
El inicio del tercer milenio ha estado matizado por tres momentos fuertes de evangelización y renovación pastoral. El Jubileo universal de la redención en el año 2000, el Jubileo del año 2002 que conmemoró los 50 años de creación de la Diócesis y la puesta en marcha del Nuevo Plan de Pastoral para la década 2003-2013.
El quinto Obispo es Mons. Héctor Cubillos Peña, quien se posesionó el 14 de agosto de 2004 en la Catedral diocesana.
Obispos diocesanos:
Tulio Botero Salazar (1952-1958)
Buenaventura Jáuregui Prieto (1958-1974)
Rubén Buitrago Trujillo (1974-1991)
Jorge Enrique Jiménez Carvajal (1992-2004)
Héctor Cubillos Peña (2004...)
Administradores Apostólicos:
Fabio Suescún Mutis (Sept. 1991- dic. 1992)
Jorge Enrique Jiménez Carvajal (Abril 2004 - agosto 13 de 2004)
| Próximo > |
|---|
















