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PostHeaderIcon La Procu para todos - 01 - Niñez y Pruebas de Paternidad y Maternidad (ADN)

Noticias - La Procu para todos

El niño que tenía un papá

Martín se despertó temprano, se bañó más rápido que nunca y se vistió. Ni siquiera pensó en el desayuno, pues su corazón parecía una locomotora. La razón, esa mañana conocería a su papá. Tiempo atrás, Marta, su mamá, estaba planchando cuando escuchó en la radio que en Colombia la Prueba de ADN había sido autorizada como medio científico para saber quién era el padre o la madre de un niño o una niña, y que desde esa fecha, esa prueba sería exigida por los jueces en los procesos en los cuales se necesitara que un hombre o una mujer reconocieran que eran el papá o la mamá de un niño o una niña.

También escuchó Marta por la radio que si se comprueba con el examen que es el padre o la madre biológico del niño o la niña, a partir de ese momento está obligado u obligada, a darle su apellido y a cumplir con sus deberes como la cuota alimentaria y otros asuntos relacionados con el crecimiento integral de su hijo o hija.

Martín le preguntaba con frecuencia a su mamá quién era su papá, y ella se limitaba a decirle que era un hombre al que le decían Joncho, que había sido el mejor arquero de microfútbol del barrio.

Por varios años Marta no había querido insistir en el tema de que Joncho, lo reconociera como su hijo, porque sabía que el hombre lo negaría. Incluso, no había querido presentarlos para evitarle al niño la pena de que su padre lo negara. Pero ahora, sabiendo que tenía la ley de su lado, estaba decidida a hacerlo.

Un día Marta, armada de valor fue hasta el taller donde sabía que trabajaba Joncho. Él se sorprendió al verla. Ella le dijo que sabía que ya tenía su hogar formado, pero que Martín tenía derecho a saber quién era su papá. Joncho se quedó callado, en el fondo sabía que ese niño podría ser su hijo, pero no quería aceptarlo. Marta le contó acerca de la prueba y le dijo que era mejor que se la hiciera por las buenas, porque en todo caso un juez lo iba a obligar a realizársela. Ante esto Joncho aceptó hacerse la prueba de ADN.

Marta estaba muy alegre por la decisión de Joncho, sin embargo se encontró con que había una gran cantidad de solicitudes de pruebas de ADN en todo el país, lo que demoraría eternidades el examen. Otra vez, estaba en las mismas, con muchas ganas y con pocos resultados. Esta situación la desmotivó mucho, pues aunque había logrado convencer al presunto padre de su hijo para que se hiciera la prueba, ahora tenía que pelear con el Estado para que se la practicaran oportunamente. Marta estaba desesperada, su hijo necesitaba saber quién era su padre y ella necesitaba urgentemente su ayuda económica para el sostenimiento de Martín.

Una tarde en la radio Marta escuchó que la Procuraduría General de la Nación, como representante de la sociedad, venía realizando gestiones con las entidades responsables del tema para que se agilizaran los procesos y se practicaran lo más pronto posible las pruebas de ADN, pues la demora estaba violando el derecho de filiación de muchos menores, es decir el derecho a saber quiénes eran sus padres. Marta reavivó su esperanza.

Al poco tiempo Marta, junto con muchas otras madres que se encontraban en su misma situación, recibieron la citación correspondiente para la práctica de la prueba de ADN que habían solicitado. Trascurridos unos meses, Martín fue reconocido como hijo por Joncho quien empezó a cumplir con sus deberes de padre, comenzando por querer conocer a su hijo.

Cuando abrieron la puerta, Joncho vio a un pequeño recién bañado ansioso que le miraba con ojos brillantes. Después de un rato, sus brazos que tantas veces atraparon con fuerza un balón, ahora envolvían con ternura al hijo que acababa de conocer. Y pensar que fue esa radio vieja, que aún no podía cambiar por falta de plata, la que le permitió a Marta saber que existe la Procuraduría General de la Nación, que es una entidad del Estado, no del gobierno, que vigila que las entidades públicas cumplan con sus obligaciones para proteger los derechos de los niños y las niñas, sin distinción de raza, sexo o religión.

Derechos de los niños y niñas

Los niños y las niñas tienen derecho a:
  • Tener un padre y una madre.
  • Que el padre y/o la madre lo reconozcan como su hijo o hija, para que tengan derecho a una identidad que les permitirá:
    • Tener un nombre y una nacionalidad.
    • Tener una familia y no ser separado de ella, excepto si corre peligro con ella.
    • Tener cuidado y recibir amor.
    • Tener una alimentación equilibrada.
    • Tener la educación.

Deberes de todo padre o madre

  •  Toda madre o padre tienen el deber de garantizar el desarrollo armónico e integral de su hijo, y el respeto de todos sus derechos.
  • Así los padres no vivan juntos, el niño o la niña tienen derecho a recibir cuidados y amor de ambos. El niño o la niña no puede ni debe quedar en la mitad del problema.
  • Tanto el padre como la madre tienen el deber y la obligación de asistir y ayudar a mantener a sus hijos, es ecir, darles alimentación, educación, salud, vivienda, recreación y mucho amor.

Recuerde que

  • Todo niño o niña tiene derecho a la filiación, es decir, a conocer quién es su padre o a su madre, y que papá y mamá respondan por él o ella,brindándoles una vivienda, educación y salud, entre otros. Como quien dice, un hogar.
  • La Procuraduría General de la Nación está lista para asesorar e indicar cómo debe exigir el cumplimiento de los derechos de su hijo o hija, e intervenir como representante de la sociedad ante el Estado para hacerlos respetar.

Adonde Acudir

  •  Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y sus centros zonales más cercanos al lugar donde vive.
  •  Comisarías de Familia.

Si la prueba de ADN que usted solicitó lleva mucho tiempo sin tramitarse y no obtiene una respuesta adecuada por parte del servidor público que lleva su caso, acuda a las Procuradurías Regionales o Provinciales, o a la Procuraduría General de la Nación, dependiendo del lugar donde usted viva. Allí lo orientaremos e intervendremos si es necesario.

¿Qué hace la Procuraduría en estos casos?


Para garantizar el derecho de los niños, niñas y adolescentes a ser reconocidos por sus padres, la Procuraduría General de la Nación viene trabajando desde dos frentes:

1. Creó el Comité Interinstitucional,por el cual vigila e impulsa a las entidades responsables del tema, para que diseñen y ejecuten estrategias que permitan descongestionar los despachos judiciales de familia, donde se llevan estos casos, para que puedan realizar oportunamente las pruebas de ADN, que permiten establecer quién es el padre o la madre del menor.

2. Interviene en los procesos de demanda de paternidad o maternidad para garantizar que se realicen dentro de los términos necesarios, dando prioridad a los derechos del niño, niña o adolescente involucrado. En esos casos también solicita que el juez, además de definir quién es el padre o la madre, les explique cuáles serán sus obligaciones económicas y sus derechos con respecto al niño o niña.

La Procuraduría gestionó la aprobación de una norma que permitió la contratación por parte del Instituto Colombiano e Bienestar Familiar de ocho laboratorios que practican pruebas de ADN, para permitirle a miles de niños y niñas Colombianos saber quién es su padre o madre.

Producto del trabajo interinstitucional que lidera la Procuraduría General de la Nación en favor de los derechos que tienen los niños y niñas de conocer y saber quiénes son sus padres, se han logrado importantes avances. Estos son algunos de ellos:

1. Agilizó el trámite que permite garantizar el derecho de los niños y las niñas a saber quiénes son sus progenitores.
2. Se logró que de las 27.276 pruebas de ADN represadas hasta 2003 se practicaran 26.348 de estas, y se definiera la paternidad o maternidad en 7.218 procesos.
3. Se logró que en 2005 fueran atendidas el 70% de las solicitudes de pruebas de ADN, realizadas durante ese mismo año.
 

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