Alejandro Bello Montero
Jueves, 29 de Abril de 2010 23:38 | Escrito por Sara Sophía de Guadalupe |
| Zipaquirá - Personajes Ilustres |
Más conocido en el mundo de las letras como “Manuel Azulejo de la Rosa” nació en la bella población de Pacho en el departamento de Cundinamarca, el 15 de Septiembre de 1982. Hijo de Manuel Jairo Bello, celador del hospital de Pacho y gran músico, además de compositor aficionado; y Julia Emma Montero, enfermera y amante de las artes líricas y escénicas. Sus hermanos Jairo Alfredo - músico profesional, instrumentista, arreglista y trompetista de orquestas de renombre a nivel nacional e internacional, con quien ha dado vida a hermosas páginas del cancionero colombiano - y Julián Camilo - futuro administrador público y experto connotado en su área, corrector de líneas de “Don Manuel Azulejo” y crítico infaltable en sus obras.Su infancia y parte de su Juventud transcurren en Pacho, en medio de una familia amante del arte y la música. Allí inicia sus estudios asistiendo al “kínder de la profesora Dolly” y la básica primaria en varias escuelas, entre las que se cuentan la escuela Antonio Nariño, la Escuela Nueva de Talauta (El peñón) y la escuela San José, donde culmina su primaria. Durante todo este tiempo se va gestando en él su amor al arte y a las letras, haciendo pequeñas composiciones y escribiendo algunos de sus primeros cuentos.
El bachillerato lo realiza en el colegio Pio XII donde acrece más su talento literario, especialmente ayudado y secundado por figuras educativas como Jorge Bermúdez Gallego, Gloria Salamanca, Álvaro Romero y Guillermo Pachón, su primer maestro de filosofía quien siempre creyó en él, permitiéndole tiempo de sus clases para que hiciera algunas presentaciones y exposiciones, animándolo a escribir discursos para diversas fechas de la comunidad educativa Pio XII y quien le dijera un día “te ganarás el pan con el sudor de tu lengua”, con lo cual presagiaba las dotes de orador que hasta ahora ha tenido la oportunidad de exponer con gran éxito a lo largo y ancho del territorio nacional. Allí se gradúa como bachiller el 4 de diciembre de 1999.
Para este tiempo, ya se encontraba comprometido con su comunidad parroquial, apoyado por sacerdotes como José María Castro y José Joaquín Quiroga y laicos amigos, donde tiene la oportunidad de avanzar más en sus escritos para radio y en la composición de algunas canciones y melodías espirituales.
Finalizando esta etapa, ingresa al Seminario Mayor de Zipaquirá el 27 de Enero del 2000, con la intención de ser sacerdote, formación que se prolongará hasta el 15 de Junio de 2006 donde el consejo de superiores y el obispo diocesano deciden que el sacerdocio no es la opción de vida del joven escritor, decisión también compartida por él. Este tiempo en contacto con diversas ciencias y autores… filosofía, teología, historia, medios de comunicación, latín, hebreo, griego, etc.; los cuales tienen una gran influencia en el cuerpo literario del autor.
Posteriormente se traslada a la Ciudad de Bogotá donde trabajará con Jorge Duque Linares, perfeccionando sus dotes como escritor y conferencista, formándose mucho más de cara a su ser como escritor. Allí conoce a otra figura importante para él, la Psicopedagoga Ángela Merchán con quien comparte durante varios meses su vida sentimental y quien le enseñó otras perspectivas en la poesía y la escritura, animándolo a escribir.
Luego de un momento de transición en su vida, ingresa a la Fundación Internacional de pedagogía Conceptual Alberto Merani y es allí donde tiene la oportunidad de desplazarse a importantes lugares de Colombia a compartir sus aprendizajes con distintos grupos de docentes, recogiendo experiencias importantes que su pluma ha llevado al papel.
En este proceso, gracias a la escritura, conoce a la Licenciada en Ciencias Sociales Yeimmy Ramos Colmenares, quien será su gran y mejor amiga, su compañera e inspiración constante y actual dama de sus letras, inspiradas en lo que para él significa su pueblo, su historia, sus amigos, amigas y amores de niño.
Actualmente, apoyado por la voz constante de sus amigos, familiares y de Yeimmy Sophía, su azuleja, se encuentra culminando su primera obra “No dejes de escribir”, sentencia con la cual se cierra el primer mensaje electrónico que le enviara Sophía a Manuel y que como un imperativo se ha mantenido hasta hoy… páginas de cuya obra ha ido compartiendo con amigos y amigas a través de comunicación virtual. También se encuentra adelantando la composición de algunas melodías con aire andino Colombiano.
Irremediable hincha azul, amante de la música del ande colombiano, del buen dormir y el buen comer, amante igual del aprendizaje y la enseñanza, nos da a conocer su obra y nos invita a apoyarlo. Algunos de nosotros ya hemos tenido la oportunidad de leer algunas de sus líneas y empezamos a disfrutar de su obra.
Estamos en posición de exigir más letras, pues asistimos al nacimiento de una pluma que promete mover emociones y sentimientos, que promete ser crítica social, poesía, enseñanza, humor, entretención y mil ideas que nos “dejen pensando”… unámonos a esta causa e impulsemos a este nuevo talento literario para que la voz de todos nosotros que apreciamos su obra podamos decirle siempre y a cada momento “No dejes de escribir”
Sara Sophía de Guadalupe.
| Próximo > |
|---|
















