El Mega Colegio, una Mega Espera
| Columnistas - Felipe Duran Carrón |
Desde hace más de 3 años se empezó a hablar del Megacolegio como uno de los grandes proyectos de infraestructura educativa del presente Gobierno Municipal. En su momento se estableció que la obra iba a empezar a ser financiada con los más de 7.000 millones de pesos que recibió el Municipio por cuenta de la Concesión que ganó la explotación de la sal en Zipaquirá. De esa cifra solo se comprometieron 4.500 millones de pesos para este proyecto.
Dividieron la obra en Fases de las cuales el presente gobierno muy seguramente solo va a entregar la primera fase que se corresponde con la construcción de los salones de Primaria (lo que aparece en la foto dentro del cuadro naranja), quedando por fuera los salones de Preescolar y Secundaria. La Fase que ya está a punto de terminarse costó más de 6.000 millones de pesos. 
El inconformismo surge por que esta obra tan anunciada no se completará en esta administración y como tal el Megacolegio no existirá hasta pasado otro gobierno (si es su voluntad) lo que deja a mitad de camino dicho proyecto. La pregunta obligada es: Por qué cuando se planeo la totalidad del proyecto no se garantizó su financiación total? El cálculo de la construcción total de la obra se proyectó en 12.500 millones de pesos y la Alcaldía actual hubiera pudido utilizar no solo la totalidad del valor de entrada de la Concesión Salina sino también parte del crédito de los más de 21.000 millones de pesos en que se endeudó el actual gobierno.
He sido un crítico del proyecto del Megacolegio en varios sentidos: por un lado, su ubicación a la salida de Zipaquirá y no hacia la zona de crecimiento urbano de la ciudad pone en aprietos a los niños, niñas y jóvenes que tendrán que desplazarse hasta allí, muchos de ellos desde la parte alta de la ciudad, pues los estudiantes que se piensan trasladar allí viven en su mayoría en dichas zonas. No cuenta además con una infraestructura adecuada de movilidad (andenes, alamedas) que haga amable el tránsito por allí. Dicha ubicación ampliará los tiempos de desplazamiento de los estudiantes (contando a futuro con niños de preescolar), así como también los costos de ida y vuelta, lo que puede generar deserción. Por otro lado, intentan ubicar allí mas de 2.000 estudiantes lo que desde el punto de vista pedagógico es un adefesio. Cualquier maestro o experto en temas educativos sabe que una población escolar tan grande en un mismo espacio puede traer consigo grandes problemas. Es cierto que existen colegios como el Vicenta Samper Madrid que adolece de buena infraestructura y es urgente reubicar a dichos estudiantes, pero no de cualquier forma.
Vemos con preocupación que a pesar de solo contar con las aulas de primaria en el futuro Megacolegio, el Alcalde piensa trasladar a jovenes de secundaria en el próximo mes de Septiembre a estas instalaciones a escasos dos meses de terminar el periodo escolar. Quedará una obra inconclusa, sin salones de preescolar ni de secundaria, con estudiantes de secundaria estudiando en las aulas de primaria, en unas instalaciones educativas alejadas del crecimiento urbano de la ciudad y de los barrios de origen de los estudiantes. Por supuesto hay que mejorar infraestructura educativa y hoy se requiere un traslado urgente de los jovenes del Samper Madrid, pero todo el proceso evidencia fallas. No es posible creer que el mejoramiento de la educación pasa simplemente por anteponerle la palabra “Mega” a una obra sin concluir y con serios problemas de planeación.
Felipe Durán Carrón
Concejal Zipaquirá
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